La mayoría de personas asume que para cometer un delito se requiere actuar, es decir, disparar un arma, apropiarse de lo ajeno, agredir a alguien, entre otros; sin embargo, en Colombia, hay escenarios en los que no hacer nada también puede acarrear responsabilidad penal. Ante una situación de peligro para la vida o la integridad de otro, permanecer como espectador no siempre es una opción jurídicamente válida; por ello, en este blog analizaremos la figura de la omisión de socorro, una conducta sancionada en el Código Penal colombiano que pone en cuestión los límites entre la indiferencia y el delito.

 

¿Qué es la omisión de socorro y cuándo se configura?

 

El artículo 131 del Código Penal establece:

El que omitiere, sin justa causa, auxiliar a una persona cuya vida o salud se encontrare en grave peligro, incurrirá en prisión de treinta y dos (32) a setenta y dos (72) meses.

 

Este tipo penal contempla dos situaciones distintas. La primera, una omisión simple, que se sanciona con una multa. La segunda, una omisión agravada por dolo, cuando se demuestra que el no ayudar fue una decisión consciente y deliberada de causar daño; en este último escenario, sí existe pena privativa de la libertad; ya que, el eje central es el poder prestar auxilio, lo que implica que quien omite tiene la capacidad real de actuar, ya sea pidiendo ayuda, activando una alarma, llamando a emergencias o brindando asistencia directa si está en condiciones de hacerlo.

 

¿Todos están obligados a ayudar? ¿Qué pasa si tengo miedo?

La norma no impone un deber de héroes. Nadie está obligado a arriesgar su propia vida, integridad o seguridad; de hecho, el Código Penal exige que exista una posibilidad real y razonable de prestar auxilio. No se exige que alguien intervenga directamente en una pelea armada, por ejemplo, pero sí que al menos active un mecanismo de ayuda institucional, como llamar a la Policía o al servicio de ambulancias.

 

La figura del testigo pasivo y el peso ético del silencio

En Colombia, el “testigo pasivo” se vuelve una figura recurrente en casos de violencia, especialmente en contextos de pareja, abuso contra menores o agresiones públicas. No intervenir puede convertirse en una forma de perpetuar la violencia y legitimar el abuso. Aunque no toda omisión es penalmente sancionable, muchas veces la ausencia de reacción revela la normalización del daño ajeno, y con ella, una quiebra del deber de solidaridad mínimo que exige la vida en sociedad.

 

En ese sentido, la omisión de socorro no es simplemente una norma punitiva: es un llamado a revisar el rol ciudadano frente al sufrimiento del otro, de esta forma, la norma busca recordarnos que la ley no solo castiga el daño que se causa, sino también el que se permite con la indiferencia.

 

Conclusión

Sí, en Colombia sí se puede incurrir en responsabilidad penal por no ayudar a alguien si la vida o la salud de esa persona están en riesgo y existe una posibilidad razonable de intervenir; de este modo, esta figura penal, lejos de imponer actos heroicos, exige mínimos de humanidad traducidos en acción: hacer una llamada, alertar a una autoridad, mover a alguien a un lugar seguro.

 

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Referencias

Congreso de Colombia. (2000). Ley 599 de 2000. Código Penal Colombiano.

 

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